¿El abastecimiento sostenible es un desafío tecnológico?

Campesino recogiendo sus cultivos de tomate

El 2021 fue un año clave para destacar la importancia de garantizar el abastecimiento sostenible de los productos agrícolas. Justamente, la sostenibilidad rural y la seguridad alimentaria están estrechamente relacionadas con la logística y el abastecimiento. 

El desarrollo logístico del campo ha despertado poco interés por parte de los gobiernos,  las grandes empresas y el público en general. Sin embargo, con el inicio de la pandemia y los paros, esto cambió. En el último año y medio hubo cierres de vías que crearon dificultades para los agricultores que buscaban comercializar sus productos. En ese momento, nos dimos cuenta de la importancia de fomentar el abastecimiento sostenible.

Surgieron en ese entonces nuevas plataformas tecnológicas cuyo fin era conectar al productor con el consumidor para traer productos frescos directamente del campo sin intermediarios. Con esto, se esperaba mitigar ambos problemas: 

  • Por un lado, los productores podrían vender sus productos a mejores precios.
  • Asimismo, estos productos frescos contribuirían a la mejor nutrición de la población. 

Hace un tiempo, conversaba con el gerente de una de estas plataformas que pregonaba su oferta de productos saludables, traídos directamente del campo. Le pregunté por su catálogo y su respuesta fue que eran productos como pan de quinua, chocolate orgánico, y yogur griego con papayuela. Sin duda alguna, su oferta la constituyen productos de alta calidad y de alto contenido nutricional, pero no propiamente accesibles a la mayoría de la población. Le pregunté en cuáles estratos de la sociedad estaba su clientela y su respuesta fue que eran los más altos. También le pregunté sobre las toneladas vendidas y la respuesta fue que no podía hablar de toneladas sino de kilos. 

En definitiva, estos modelos pueden funcionar y ser sostenibles, pero no son una solución al problema alimentario que afecta a miles de personas en nuestro país.

Ya está la tecnología, pero falta algo más

Con la evolución tecnológica de los últimos años se han creado los caminos necesarios para facilitar las conexiones físicas y los pagos digitales. Sistemas como Rappi pueden verse como operadores logísticos que facilitan las transacciones entre compradores de todo tipo y vendedores. 

La tecnología está lista o por lo menos está en un punto donde ayuda mucho. No todo está resuelto claro está, y aún hoy muchas regiones no cuentan con Internet de calidad, pero hay avances. Crear las plataformas tecnológicas para compras y pagos electrónicos puede ser relativamente fácil, lo complicado es crear la infraestructura para que la logística de distribución funcione. Mientras los productos agrícolas no puedan ser descargados por medio de Internet, dependeremos de la logística física.

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Un poco de historia

Remontándonos unos 15 años atrás en Bogotá se promovió la política de las plataformas logísticas como una solución a la seguridad alimentaria. Este era uno de los pilares del programa “Bogotá Sin Hambre” del alcalde Luis Eduardo Garzón. La idea era construir cuatro plataformas en la periferia de Bogotá en las localidades de Usme, Suba, Bosa y Ciudad Bolívar.

Estas plataformas funcionarían como bodegas de cross-docking donde el producto llegaría ya empacado y listo para distribuirse a los tenderos. Estos tenderos, miembros de las “Nutri-redes”, colocarían sus órdenes de compra directamente a los productores, miembros de las “Agro-redes”, mediante un sistema de información. Los productores recibirían estas órdenes de compra y procederían, como una red, a obtener, preparar y empacar los productos y dejarlos listos para su envío. Un operador logístico sería el encargado de transportar el producto empacado desde el campo a las plataformas logísticas donde sería recogido por los tenderos. 

Con este modelo de negocio, se construyó la primera plataforma en la plaza de mercado del barrio “Los Luceros” en Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Esta plataforma es un edificio de dos pisos donde en el primer piso funcionaría la bodega de crossdocking y en el segundo, una plaza de mercado abastecida directamente desde el campo. Se hicieron aproximaciones con tenderos y productores y se hizo el diseño del sistema de información. Desafortunadamente la plataforma nunca entró en plena operación, solo unos pocos comerciantes ocuparon los “stands” en la plaza de mercado. Las Agro-redes y Nutri-redes se dispersaron y los pocos vendedores de la plaza de mercado fueron paulatinamente saliendo. 

¿Qué falló en el proyecto?

Una de las razones por las cuales el modelo de comercialización no funcionó fue la ausencia de operadores logísticos interesados. En su momento, la licitación se declaró desierta. Sin operadores logísticos, no había cómo garantizar el funcionamiento de la plataforma. ¿Por qué no los hubo? No hay que escarbar mucho para darse cuenta de que este modelo no es rentable. Para un operador no es interesante recorrer caminos veredales recogiendo un bulto aquí y un guacal allá de acuerdo con los pedidos de los tenderos. Esta logística de conexión directa entre productores y tenderos es complicada, sin mencionar lo difícil que sería la logística de llegar al consumidor final. 

Por otro lado, la infraestructura de carreteras tampoco ayuda. Es bien sabido que nuestras carreteras, especialmente las veredales, son deficientes. Esto limita en gran parte el acceso de tractocamiones y, en consecuencia, solo podrían operar camiones de dos ejes. Es claro que transportar en vehículos grandes es mucho más económico que en vehículos pequeños. 

Los intermediarios

Los productos agrícolas llegan diariamente a las ciudades y no hemos sentido el desabastecimiento, ni antes ni durante la pandemia ¿Quién hace hoy por hoy esta tarea? Los intermediarios. Estos señores que generan recelo tanto agricultores como clientes, están a cargo de esta labor y como son indispensables, cobran altos precios por sus servicios. Como consecuencia, y a pesar de que hay alimentos suficientes, estos llegan con altos precios a las poblaciones vulnerables y la gente que allí habita no los consume. Claramente hay factores culturales en lo relacionado a la baja ingesta de alimentos saludables por parte de niños y jóvenes, pero no puede ignorarse que los altos costos de estos alimentos también influyen.

Algunas iniciativas de abastecimiento sostenible

La Región Administrativa de Planeación Especial, entidad supra-departamental que abarca Cundinamarca, Meta, Huila, Tolima y Boyacá, busca implementar sistemas de información que conecten a todos los actores. De esta forma, se relacionaría a productores, clientes finales, transportadores, dueños de bodegas y en general a todos los “stakeholders” de la cadena de suministro. La inscripción en estos sistemas de información es gratuita, y hasta donde sé, las transacciones también lo serán. Yo mismo participé en mesas de trabajo donde un grupo de personas de diferentes sectores públicos y privados hicimos observaciones y sugerencias a este sistema. 

Estas iniciativas pueden ayudar a los interesados de la cadena agro-alimentaria a tener un mejor acceso a servicios y clientes, pero no resuelven el problema de seguridad alimentaria. Nadie garantiza que los consumidores van a poder adquirir productos con mejores precios. Supongamos que, debido al sistema de información, se logran ahorros en logística y el comercializador obtiene un mejor precio; esto no implica que este ahorro se va a trasladar al cliente final. Este es un fenómeno que en economía se llama Asimetría en la Transmisión de Precios (APT en inglés) y que ha sido bien estudiado. 

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Barreras para su implementación

En conclusión, vemos todos los días las ventajas de la Industria 4.0, pero son pocos los análisis críticos sobre las barreras de su implementación en países emergentes. Además, falta documentar aspectos como la madurez requerida para que funcione y de la rentabilidad de sus implementaciones.

Según estudios reportados por la Secretaría de Distrital de Desarrollo Económico (SDDE), su adopción por parte de intermediarios, campesinos y comercializadores es muy baja ¿Por qué ocurre esto? Principalmente, por el desconocimiento por parte de estos actores de la cadena de suministro, y la percepción de que estas implementaciones no son rentables. 

¿Por qué los intermediarios usarían una herramienta que brinde información de precios si ya pueden tenerla en tiempo real a través de WhatsApp?  Lamentablemente, nuestros países viven de las modas que nos traen los países desarrollados y aquí las adoptamos sin más ni más. No es que no sirvan, pero su adopción debe ser más rigurosa y teniendo en cuenta las necesidades y características particulares de cada entorno.

¿Qué opciones hay?

Aprender de experiencias de otros países emergentes donde hay documentados casos de éxito. Por ejemplo, en la India, en China rural y en Vietnam hay experiencias exitosas de abastecimiento sostenible que tienen en común estos elementos: 

  • Cercanía física con el productor: cuando la infraestructura es deficiente es imperativo que el productor haga desplazamientos cortos. Esto se logra si hay centros de acopio rurales que no requieren una infraestructura demasiado sofisticada. Las plazas de mercado, coliseos y ferias son una primera aproximación.
  • Economías de escala: cuando el producto es un “commodity” como es el caso de productos agrícolas, reducir costos constituye una ventaja competitiva. No es un secreto que esto se logra con compras en cantidad, vehículos grandes y consolidación de oferta.
  • Tecnologías de información (TI): este último punto constituye “la cereza del pastel”. Las TI pueden ayudar a consolidar la oferta, conectar productores con transportadores, ayudar a predecir precios y condiciones de venta apropiadas.

En definitiva, tenemos un largo camino que recorrer antes de tener el campo 4.0 que anhelamos y necesitamos para convertir la capacidad productiva del país en una ventaja competitiva real.

Por: Gonzalo Mejía Delgadillo

Director de la Maestría en Analítica Aplicada, Universidad de La Sabana

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