Los desechos generados por la industria bananera colombiana

Banano
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En Colombia, la actividad bananera genera impactos negativos en los diferentes elementos ambientales (suelo, aire, agua, flora, fauna y paisaje). El uso intensivo de fertilizantes, plásticos y agroquímicos, las condiciones climáticas de las zonas productoras, la red densa de drenajes y sistemas de riegos establecida, los han deteriorado al punto que han alterado sus propiedades originales… 

 

Por: Gonzalo Alberto Mejía Mesa 

         John Santiago Gómez López 

 

Agrícolamente, existen prácticas en la industria bananera que han sido desarrolladas hace varios años y que en la actualidad se consideran nocivas al ambiente y pese a esto se siguen aplicando mientras se desarrollan otras más modernas. Reemplazarlas es un proceso lento que cambiará en la medida que se obtengan resultados de investigación que respalden el ambiente y las producciones agrícolas, pues la creación de paquetes tecnológicos sostenibles y competitivos presenta inconvenientes e impedimentos de tipo investigativo, económico y comercial.

Llegar a producir comercialmente insumos sostenibles no es un resultado poco inmediato, lento, bastante costoso, difícil y que a la larga presenta dificultades para una comercialización lucrativa. La investigación en este sentido ha presentado pocos resultados promisorios para las entidades que las financian y cada vez más se restringe su conocimiento, se privatizan y se venden condicionalmente.

 

Los desechos

Se entiende por desecho cualquier objeto, material, sustancia o elemento que se abandona o rechaza después de haber sido consumido o usado en actividades domésticas, industriales, comerciales, institucionales y de servicios, y que es susceptible o no de aprovechamiento o transformación en un bien con valor económico.

 

Los desechos pueden clasificarse en tres categorías:

  • Orgánicos e inorgánicos: El material orgánico es el formado por materia viva o que estuvo viva. De forma más general, conformada por compuestos químicos basados principalmente en el elemento Carbono, excluyendo el dióxido de carbono. Un ejemplo de estos son los residuos de comida, los desechos de jardín, madera, etc. Por su parte, el material inorgánico está compuesto por elementos químicos diferentes al carbono, como por ejemplo los minerales. 
  • Reciclables y no reciclables: Los reciclables son materiales que todavía tienen propiedades químicas útiles después de servir a su propósito original, y que por lo tanto pueden ser reutilizados o convertidos en materia prima para la fabricación de nuevos productos. Ej. papel, plástico, vidrio, latas, madera, etc.
  • Incinerables o no incinerables: El material incinerable es similar al orgánico. Se emplea en el proceso de quema o combustión para degradar térmicamente dichos materiales.

 

Para poder entregar una fruta de óptima calidad en los mercados internacionales, la explotación tradicional del banano consume principalmente fertilizantes, fungicidas, herbicidas, nematicidas, plásticos, cajas y estibas de madera. Cada una de estas prácticas deterioran en mayor o menor grado la rentabilidad del cultivo y los componentes del ambiente: aire, suelo, agua, flora y fauna. Conscientes de esta situación, mundialmente los consumidores, las comercializadoras, los productores y los investigadores del cultivo, tratan de reorientar los sistemas tradicionales de consumo, distribución, producción e investigación.

Una de las principales causas del uso intensivo de agroinsumos en el cultivo del banano, es la óptima calidad exigida por los consumidores, generándose una fuerte competencia entre los productores y comercializadores por ofrecer la mejor calidad de fruta en los mercados. El impacto ambiental es mayor en la medida que se trata de mejorar la calidad, llegando al punto de acumular residuos de agroquímicos en la fruta consumida.

 

Identificación de efectos en la actividad bananera

En Colombia, la actividad bananera genera impactos negativos en los diferentes elementos ambientales (suelo, aire, agua, flora, fauna y paisaje). El uso intensivo de fertilizantes, plásticos y agroquímicos, las condiciones climáticas de las zonas productoras, la red densa de drenajes y sistemas de riegos establecida, los han deteriorado al punto que han alterado sus propiedades originales. La salinización, la acidificación, la impermeabilización y la erosión de los suelos, la eutroficación, la acumulación de desechos y de pesticidas en el aire, suelo y agua, la pérdida de biodiversidad y la contaminación de las cadenas alimenticias en las zonas bananeras, son algunas de ellas. 

 

Los suelos

Colombia compite en los mercados internacionales de banano con una fruta de alta calidad, esto demanda un estricto control de calidad sobre la fruta que causa un alto porcentaje de fruta no exportada. Por esto existe un problema ambiental en las zonas bananeras colombianas, debido a la producción de más de 250 mil toneladas por año de fruta no exportada y unos 75 millones de vástagos apilados en el campo sin ningún tipo de tratamiento, prácticas que causaban efectos ecológicos adversos. Debido a que esta fruta no tenía un consumidor final, y a que más del 90% se dejaba en los campos sin ninguna clase de tratamiento para que se deteriorara in situ, se causaban efectos detrimentales al ambiente (moscas, malos olores, contaminación de aguas, problemas sanitarios). Sin embargo, en los últimos tres años estos desechos se están disponiendo y transformando naturalmente dentro de las plantaciones de banano y se está incrementando la comercialización de fruta localmente.

Se conoce que los suelos bananeros se caracterizan por tener valores menores del 2% de materia orgánica cuando se dedican a este cultivo. Estos valores pueden aumentarse con los residuos orgánicos de la actividad bananera, principalmente vástagos, banano no exportado (merma), pseudotallos y hojas. Estos materiales pueden reintegrarse a las plantaciones en forma sencilla mediante prácticas como el picado mecánico y aplicación directa a las plantaciones y/o por medio de la elaboración de abonos orgánicos más complejos como el humus o el «compost» a partir de estos residuos. Con estas prácticas se están aumentando significativamente la materia orgánica, la actividad biológica y la fertilidad de los suelos bananeros, lo que ahorra fertilizantes y disminuye el impacto ambiental generado por el manejo inapropiado de estos residuos y por la aplicación elevada e intensiva de fertilizantes químicos en las plantaciones bananeras.

 

El uso de materiales poco amigables con el ambiente

El banano Cavendish de exportación requiere ser amarrado para evitar pérdidas considerables de fruta. Para esto siempre se ha utilizado la soga denominada «nylon» que está hecha de un material (polipropileno) prácticamente no degradable. Con los años este material se viene acumulando en los suelos causando efectos ambientales negativos, al crearse una red de «nylon» en su interior que afectó su drenaje, su estructura y el desarrollo normal y toma de nutrientes de las raíces. También ha ocasionado el estrangulamiento de plantas que posteriormente se caen por anclaje deficiente y la pérdida paulatina de la fertilidad real de los suelos.

Por otra parte, para obtener mejor calidad y mayor cantidad de fruta, los racimos de banano se cubren con una bolsa plástica de polietileno. Esta práctica crea dentro la bolsa un microclima favorable que aumenta el tamaño (largo y grosor) y peso de la fruta, mejora la apariencia (color y brillo) y suavidad de la cáscara del banano, además de proteger al racimo contra plagas, productos químicos, radiación solar y del roce con hojas.

El manejo y la disposición final que se realiza en las fincas con este plástico crearon problemas serios en el ambiente al no degradarse fácilmente; se ha ido depositando en el suelo a diferentes profundidades, ocasionando impactos y efectos negativos sobre el desarrollo del cultivo y sobre las condiciones físico – químicas del ecosistema por pérdida de permeabilidad e infiltración, y por consiguiente disminuyendo el drenaje interno y favoreciendo el encharcamiento que contribuye a la erosión superficial, lavado de nutrientes y contaminación de cuerpos de agua.

Estos insumos, luego de ser utilizados en el proceso se convierten en desechos de postconsumo, no biodegradables que causan un efecto nocivo en el ambiente al no brindarles un manejo adecuado. Entre las causas posibles de la problemática de estos desechos en la agroindustria bananera, es la falta de elementos sustitutos que puedan cumplir las mismas funciones, competir con costos y rentabilidad y que sean biodegradables, además de la falta de fomentar técnicas industriales, administrativas y gerenciales para la recuperación y el manejo de estos desechos.

También los envases y empaques de agroinsumos se acumulan en las fincas, al punto de causar problemas al ambiente, pues el uso terrestre de agroquímicos (principalmente herbicidas, nematicidas, insecticidas y fertilizantes) se practica en las fincas bananeras, pero la disposición final de sus empaques y recipientes no siempre es la más adecuada. Gran parte de ellos se arrojan al campo sin considerar que pueden permanecer indefinidamente sin ninguna transformación, acumulándose así grandes cantidades de plásticos, vidrios y canecas.

La manera actual más práctica para manejar estos desechos es mediante la recolección directa en los suelos y al momento de la cosecha. Parte de estos materiales recuperados se pueden reutilizar, por ejemplo, el “nylon” para amarrar la bolsa del racimo y/o venderlo a empresas recicladoras. Los insumos no biodegradables utilizados en las plantaciones de banano en Colombia se han convertido en el “Talón de Aquiles” de la agroindustria bananera. Las constantes exigencias en materia ambiental impuestas por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y las presiones del mercado internacional, han puesto en alerta al gremio bananero. 

 

El agua

El agua es otro componente ambiental que debe conservarse. Mundialmente día a día se informa sobre la escasez de este recurso vital para la humanidad. El banano requiere agua para su formación y su procesamiento en la poscosecha. El lavado de fruta afecta la calidad del agua principalmente con látex, pedazos de corona, fungicidas y alumbre. El agua se agota y es necesario ayudar a su conservación.

Los agroquímicos generalmente se disuelven en agua antes de su aplicación o aprovechamiento. Actualmente se utilizan equipos de aplicación y protección sofisticados para mantener al mínimo la contaminación que pueden causar estos productos. Sin embargo, cuando llegan al sitio que se desea proteger, quedan a la intemperie, a disponibilidad de la lluvia, viento, radiación solar, etc., quedando finalmente dispersos en el ambiente sin ningún control incorporados en las aguas, suelos, aire, flora y la fauna principalmente.

La contaminación del agua en las regiones bananeras se debe también a la disposición final de los residuos sólidos del lavado de la fruta, que van a parar directamente a los cuerpos de agua sin ningún tipo de tratamiento. Las altas y frecuentes precipitaciones que lavan y arrastran las partículas de plaguicidas suspendidas en la vegetación, la utilización de las corrientes de agua para el lavado de equipos de aplicación y vertido de agroquímicos sobrantes y la cercanía de las plantaciones a los ríos, quebradas, arroyos, traen como consecuencia que algunas concentraciones letales se acumulen en las diferentes formas de vida acuática, ocasionando daños serios sobre el fitoplancton disminuyendo su capacidad de liberación de oxigeno afectando por consiguiente los niveles de oxígeno disuelto en el agua. 

 

El aire

En la actividad bananera se presenta una alteración atmosférica durante la etapa de construcción ocasionada por el ruido de la maquinaria y la liberación de partículas sólidas (polvo), durante la etapa de operación, además existe una contaminación por efecto de las quemas a cielo abierto ocasionado por las emisiones de cenizas y partículas volátiles, las cuales son transportadas por los vientos y depositados en los suelos y aguas superficiales. Igualmente, las emisiones de gases producidas por la quema de combustible en el transporte terrestre y fluvial de la fruta. También se presentan alteraciones por algunas prácticas de cultivo tales como la aplicación de fertilizantes y la fumigación aérea y terrestre, que liberan gases contaminantes del aire.

Algunos componentes de fertilizantes pueden perderse con relativa facilidad por volatilización, implicando aumentos en la concentración de ellos en la atmósfera. Particularmente ocurre con anhídros sulfurosos, óxidos de nitrógeno y fotooxidantes, que afectan la calidad del aire. El óxido nitroso (NO 2) por ejemplo, destruye la capa de ozono en la atmósfera cuya función es la de filtrar la radiación ultravioleta de los rayos solares.

La fumigación aérea puede ocasionar impactos negativos al medio ambiente y a la salud humana, si no se efectúa adecuadamente incumpliendo con los requisitos mínimos de seguridad en su ubicación, operación y manejo. Asimismo, porque la concentración letal media de los plaguicidas por inhalación es bastante baja (< 0.5 mg/l para la categoría toxicológica uno), y como ya se mencionó por la contribución a la contaminación de aguas y suelos.

 

Residuos generados en la zona bananera de Urabá

Material

Cantidad anual

Plásticos

1.802 toneladas

Nylon

1.600 toneladas

Banano de rechazo

250.000 toneladas

Vástago o pinzonte

137.500 toneladas

Envases agroquímicos

310.724 toneladas

Sacos de fertilizantes

1.155.000 toneladas

Sacos de polipropileno

53.250 toneladas

 

La evolución del desarrollo humano sostenible en el sector agropecuario, si bien ha logrado mostrar su alcance en términos conceptuales, revela un incipiente estado de maduración que le permita materializar en acciones concretas las bondades y posibilidades de utilización que podría tener la biodiversidad en el campo agropecuario.

 

*Artículo de Augura presentado durante el Seminario Internacional Gestión Ambiental de Residuos Sólidos y Peligrosos.

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