América Latina: muchas mipymes, pero poco competitivas

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En América Latina las “micro”, pequeñas y medianas empresas, también conocidas como mipymes, representan el 90% de las unidades productivas, generan cerca del 60% de los empleos y suman una cuarta parte del PIB regional.

 

Por: Juan Carlos Elorza 

Director de Desarrollo Productivo y Financiero en CAF -Banco de Desarrollo de América Latina 

 

Esta presencia en la economía tiene sus luces y sus sombras. Por un lado, están llamadas a constituirse en uno de los motores fundamentales de la productividad y el desarrollo; y por otro, las particularidades de su desempeño empresarial limitan las aspiraciones económicas de los países.

En otras palabras, a pesar de su trascendencia en el tejido comercial y productivo, su situación actual es, en el mejor de los casos, bastante mejorable. Si aspiramos a que las mipymes jueguen un papel protagónico en el progreso socioeconómico regional, deberemos apostar por políticas públicas que promuevan al aumento de su competitividad, para que puedan mirar cara a cara a sus pares en las economías más avanzadas.

El principal problema tiene que ver con el tamaño mismo de las empresas y el escaso crecimiento y con la baja calidad del empleo que generan. Latinoamérica crea más empresas en comparación a Asia, por ejemplo, pero tiene muchas firmas muy pequeñas, en general informales laboral y productivamente hablando, y pocos emprendimientos medianos y grandes. Además, las que sobreviven crecen más lentamente, generalmente a causa de un déficit histórico en innovación que limita sus posibilidades expansivas.

La consecuencia de esta situación es la esperada: baja productividad, competitividad y eficiencia y, por ende, bajo crecimiento económico y deficiente distribución del mismo. Se trata de un círculo vicioso basado en que las pymes no suelen ofrecer empleos de calidad y por eso no encuentran al capital humano avanzado, justamente el que está llamado a introducir procesos innovadores que deberían impulsar el crecimiento y la competitividad.

 

Ante esta situación, ¿qué podemos hacer para desatar el potencial de las pequeñas y medianas empresas?

La respuesta pasa, entre otros factores, por el fomento de la competencia, el fortalecimiento del capital humano y la innovación. Cuando existe competencia, las empresas tienden a explorar nuevos mercados y nichos, lo que contribuye tanto a su modernización, su crecimiento y, eventualmente, a su internacionalización.

En relación a la mejora del capital humano, basta con las siguientes cifras para evidenciar su trascendencia: cerca del 60% de latinoamericanos trabajan en empresas de cinco o menos empleados; prácticamente un tercio de los trabajadores latinoamericanos son autónomos o pequeños empleadores, como se explica en el Reporte de Economía y Desarrollo 2013; y la mayoría de los emprendedores siguen siendo muy pequeños incluso tras décadas de operación.

En lo que se refiere a la innovación, la región se encuentra muy rezagada en comparación a Asia, Europa o Norteamérica, hecho que provoca, entre otras consecuencias, que el crecimiento empresarial latinoamericano sea más lento y menos sostenible. En promedio, las empresas latinoamericanas invierten en I+D (Investigación y Desarrollo) sustancialmente menos que las de países de ingresos altos, y la mayor parte de esta inversión corre a cuenta del sector público. Pero la falta de innovación en América Latina no solo implica a las mipymes. De hecho, las multinacionales latinoamericanas también registran déficits de innovación en relación a las multinacionales extranjeras.

Esta breve radiografía puede completarse con los altos índices de informalidad laboral y productiva en la región. Para que la formalización sea atractiva es necesario facilitar y disminuir los costos de los procesos burocráticos para los empleadores y, al mismo tiempo, crear incentivos como la simplificación de trámites, reducción en tasas impositivas, creación de más programas de apoyo al desarrollo y financiamiento empresarial, o programas de compras del estado dirigidas a las firmas más pequeñas.

Estas son solo algunas de las medidas que podrían contribuir a que las pymes de la región se conviertan en una fuente de creación de empleo de calidad y en un motor económico que ayude a superar la histórica dependencia de América Latina de las materias primas.

 

*Colombia Productiva: para que las pymes sean tan eficientes, competitivas y exportadoras como las grandes empresas

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo lanzó el programa Colombia productiva, con el que se busca convertir en empresas exportadoras a 400 pymes y mipymes de los sectores manufactureros, agroindustriales y de servicios.

Colombia Productiva es puesta en marcha por el Programa de Transformación Productiva (PTP) del Ministerio y tiene el acompañamiento del Banco Mundial.

Esta iniciativa del Programa de Transformación Productiva, PTP, busca inyectar en el ADN de las pequeñas y medianas empresas la cultura de la productividad, a través de herramientas para mejorar sus indicadores.

La estrategia trabajará en cinco ejes:

  • Eficiencia energética (menos consumo de energía)
  • Productividad (menos desperdicio de materia prima y menos tiempos de entrega)
  • Gestión comercial (menos cartera por cobrar o menos reclamos de clientes)
  • Productividad laboral (menos rotación de personal)
  • Calidad (menos clientes insatisfechos o menos productos defectuosos).

 

“Para seguir reactivando el crecimiento económico y social, el mejor camino es tener empresas que incurran en menos costos y obtengan más productividad; con mejor rendimiento, mayor rentabilidad y con procesos tan eficientes que logren ser más competitivas en precio, calidad, valor agregado y capacidades exportadoras para atender la demanda del mercado nacional e internacional”, indicó la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Lorena Gutiérrez.

Entre las brechas que se deben cerrar, está el hecho de que una pyme colombiana necesita dos empleados para producir el mismo valor agregado que un solo trabajador de una gran empresa. Pese a concentrar el 66% del tejido empresarial manufacturero, las pymes solo generan el 15% del valor agregado del total de la industria, mientras que las grandes, que representan el 6% del total, aportan el 82%.

Las pymes exportadoras son más productivas que las que no lo son. Aunque un 54% de las exportaciones industriales del país son generadas por pymes, se necesita duplicar su productividad para que alcancen el mismo desempeño de las grandes compañías. “Hoy una de cada cuatro pymes vende en el exterior, mientras que 3 de cada 4 grandes empresas lo hacen”, manifestó. Este dato contrasta con el resultado de la última encuesta Pyme de la ANIF, en la cual las mipymes que exportan pueden llegar a ser 1 de cada 10.

Destacó la articulación del programa de Colombia Productiva con una resolución expedida recientemente que fija reglas de juego para una herramienta que facilitará el acceso al crédito, y será una alternativa para que las pymes dispongan de recursos: la Factura Electrónica.

Este mecanismo le permitirá a los pequeños y medianos empresarios negociar sus facturas con terceros antes de su fecha de pago, o utilizarlas como aval para acceder a créditos, lo que “se traduce en reducción de tiempos y de costos, y además permite la incorporación de herramientas digitales que ayuden a mejorar la eficiencia de los procesos en las compañías”.

Finalmente, a las 400 pymes o mipymes que se inscriban se les ayudará a reducir sus tiempos de producción y entrega de los productos; a disminuir costos, a utilizar la energía de manera más óptima, a fortalecer su estrategia comercial, incrementar las exportaciones y las utilidades obtenidas y a aumentar la calidad.

 

Se priorizarán las pymes de los siguientes sectores

  • Cacao y sus derivados
  • Alimentos procesados
  • Cafés especiales y derivados del café
  • Frutas y sus derivados
  • Cosméticos y aseo
  • Farmacéutico
  • Plásticos, pinturas y Química básica
  • Industrias del movimiento y Transporte
  • Industrias de la construcción
  • Industrias 4.0 y de Tecnología
  • El sistema moda (textiles, confecciones, calzado)
  • Turismo de naturaleza y turismo de bienestar.  

*Con información de prensa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

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