Logística en el Sector Gas & Oil Colombiano

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Una Mirada Global

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Por: Rogelio Gutiérrez P.- M.B.A – cDBA
Consultor Internacional
rogup@etb.net.co

En el presente artículo el experto en Supply Chain señala que las cadenas de abastecimiento del petróleo y sus derivados requieren formulaciones estratégicas que permitan desarrollar  alternativas frente a su principal problema logístico: la infraestructura nacional.


Según el Ministerio de Minas y Energía, en el año 2012 Colombia alcanzó una producción anual promedio por día de 974.000 barriles de petróleo, superior a los 930.000 barriles diarios alcanzados en el 2011. Por su parte la capacidad de transporte de hidrocarburos sobrepasó los  1’110.000 bpd (barriles por día). La meta para el 2014 es alcanzar los 1’300.000 bpd… Un reto logístico de gran envergadura, más aún cuando se espera que al llegar a que en 2020 el país produzca 1’500.000 barriles de crudo. En cuanto al gas natural se espera que – para el mismo año – la capacidad de los gasoductos suba hasta 1’375.000 pcd (pies cúbicos diarios). En materia de almacenamiento de combustibles líquidos gasolina y ACPM las metas para 2014 apuntan a alcanzar una capacidad estratégica de 2,4 millones de barriles al año.

Además de ese panorama favorable del logro de las metas y del realismo de las proyecciones, siguen vigentes las grandes expectativas de las existencias de crudos pesados en la región de los llanos orientales que actualmente se consolidan como el mayor aportante en la producción petrolera de Colombia por su creciente participación, pues campos como el de Rubiales y el de Castilla que han ido aumentando su producción y participación en el total nacional (de hecho por ese y otros factores del crecimiento económico, el eje logístico del país se ha venido desplazando hacia esa zona, contrario a las predicciones logísticas con las que hace más de 5 años fueron diseñados los “planes de desarrollo logístico” del país). Todo ello a la vez que implica la ejecución de actividades en diferentes zonas apartadas del país y que incluyen el incremento de importaciones y movilizaciones significativas de equipos, materiales y personal – entre otros factores – que hacen que el desarrollo logístico sea de gran importancia para la concreción adecuada de los objetivos del Gobierno y de las empresas tanto públicas como privadas y desde luego del sector de los servicios logísticos.  

En Colombia el sector de los hidrocarburos se divide fundamentalmente en dos grandes áreas:

1. Exploración: de la que hacen parte todas las actividades de conocimiento geológico en las que el titular de un bloque adquiere el derecho a explorar un área bajo el cumplimiento de ciertos requisitos establecidos por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y de las diferentes normatividades establecidas por las autoridades ambientales del orden nacional y regional.

2.Explotación: conformada por las actividades de producción, transporte y down-stream (transformación del crudo a través de refinerías).

Producir y comercializar hidrocarburos en Colombia – como en el mundo – requiere grandes despliegues logísticos que van desde la etapa de exploración hasta la colocación de los productos y derivados en el consumidor final, pero en la tipología de cada familia de productos de la refinación y tratamientos físicos químicos se establecen diferentes cadenas de suministro y cada una de ellas adquiere sus características de complejidad y necesidades de disponibilidad y disposición propias. Es por ello que los temas logísticos en el sector de los hidrocarburos presentan cada vez mayor complejidad en términos tanto de formulaciones como de procesos, pues los encadenamientos entre los diferentes eslabones – además de implicar la generación de grandes redes –  requieren inversiones importantes de capital, desde la exploración misma hasta la venta en los surtidores de combustibles, lubricantes y en general productos al consumidor final.

Las operaciones logísticas que se deben realizar en la mayoría de los casos dentro del sector de los hidrocarburos son bastante variables y dinámicas; por ejemplo los procesos del aprovisionamiento a lo largo de la actividad de exploración, producción y exportación incluyen los movimientos de mucha carga extra dimensionada y ultra pesada, lo cual exige una estructura operativa determinada para el traslado de la carga especial, pero a su vez, también se movilizan cantidades de carga a granel y para ello se requieren  otros tipos de opciones y decisiones operacionales. Todo ello representa unos replanteamientos que tienen que relacionarse entre sí, de acuerdo a las diferentes interacciones tanto interna como externamente a la cadena de agregación de valor. 


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Otro aspecto importante a considerar son las diferencias que condicionan la toma de decisiones logísticas dependiendo de las etapas por las que atraviesan los proyectos. Cuando se inicia la actividad exploratoria – por ejemplo – se requiere ingresar a regiones muy apartadas con centenares de personas para realizar la exploración sísmica. A estos colaboradores se les debe proveer alojamiento, alimentación, agua potable, entre otros, a la par de la dotación de equipos y maquinaria necesarios para desempeñar su labor, lo que precisa una cuidadosa  planificación, seguida por un gran despliegue de acciones para garantizar la operación. En diversas ocasiones, antes de pensar en cuáles deben ser los vehículos a seleccionar, se deben construir carreteras para poder acceder a zonas específicas y a algunos lugares de difícil acceso.

Todos estos desafíos crecen exponencialmente al momento de hallarse algún descubrimiento, dado que para empezar a producir hay que desplegar un gran número de personas y equipos debido a los requerimientos de distintos procesos paralelos que se deben desarrollar conjuntamente: transporte e instalación de equipos, desarrollo de programas ambientales, interconexión de redes, tuberías, electricidad y agua, desechos, vías de acceso, almacenamiento de equipos y repuestos, inventarios y un largo etc. Estos retos hacen parte de un campo petrolero y desde luego requieren una planificación en el momento de diseñar las instalaciones y su conexión. Si bien dicha planeación de este tipo de actividades corresponde a la función de ingeniería, finalmente representa el despliegue de un planteamiento logístico integral, dependiendo de la forma en la que se formulen las prioridades competitivas de las cadenas de suministro.

Continuando el análisis, hay que decir que la cadena de suministros de los hidrocarburos está sensiblemente relacionada con los factores del entorno, por ejemplo,  se precisan garantías por parte del Estado, tanto para el abastecimiento interno, como para generar los flujos de exportación. Todo ello nos conduce inevitablemente a la generación de planes de contingencia, lo que implica la formulación de estrategias de cadenas resilientes que no sólo contemplen una planeación deliberada en torno a los factores de riesgo sino que proponga una importante cantidad y calidad de alternativas logísticas para atenuar los impactos de riesgo o minimizar la posibilidad de ocurrencia de los riesgos controlables.

El suministro de los efluentes resultantes de la cadena de valor del sector debe contar con entrelazamiento de oleoductos, gasoductos y poliductos que permitan el movimiento de crudo y gas, desde las zonas de producción hasta los sitios de refinación, distribución a los diferentes canales y clientes nacionales e internacionales para la exportación. Adicionalmente se debe disponer de una multimodalidad dinámica para la movilización y esto involucra rupturas de flujos que en buenos casos pueden atentar contra la eficiencia en costos y oportunidad del suministro.

En Colombia el transporte de  crudo se realiza básicamente a través de oleoductos, sin embargo al sistema se incorporan diferentes modalidades de cabotaje, de  transporte fluvial y desde luego del vehicular terrestre. Sin embargo para tipos de crudos extra pesados es necesario disminuir sus viscosidades para mejorar su capacidad flujo y manejo con tecnologías convencionales, mezclándolos con Naftas.


Foto: www.pulzo.com


La industria del petróleo y en general de los hidrocarburos se caracteriza por una alta especialización en equipos y materiales, lo que implica la innovación y desarrollo tecnológicos que propicien permanentemente nuevos proyectos. Bien sabido es que en este campo la industria nacional carece de importantes  avances y esto obliga a acudir a proveedores internacionales, que son quienes suministran gran cantidad de los recursos físicos necesarios para las operaciones. Esta realidad exige que los procesos operativos de logística de las importaciones se desarrolle a lead times óptimos – especialmente en los temas del flujo de carga seca – para poder llegar oportunamente a los campos petroleros, cuidando la eficiencia en los costos y llegando oportunamente con la maquinaria, repuestos, accesorios y equipos en general, requeridos para el desarrollo de la actividad del sector de los hidrocarburos.

En Colombia uno de los factores que más problemática le otorga al sector Gas & Oil (al igual que a otras industrias de la economía real) es el retraso en la infraestructura del país. No es necesario repetir las causa y razones de las limitaciones y el atraso que en la materia refleja el país, pero es imprescindible mencionar que la inexistencia de alternativas multimodales, la baja cantidad y mala calidad de las carreteras y su conectividad y la poca versatilidad de equipos conllevan al detrimento competitivo (en términos de costos y de tiempo) del suministro de los productos y materiales que conforman los flujos del sector.

Según la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (ACIPET) el costo promedio de extraer un barril de crudo en el país es de cinco dólares, pero el valor de transportarlo por carretera asciende a 15 dólares; esta es una situación que le resta competitividad al auge petrolero actual. Y es que la deficiente red de carreteras y medios de transporte móvil del país (adicionales a la falta de cobertura en la red de oleoductos) ayuda a encarecer el petróleo colombiano y esto reduce la capacidad de aporte  – vía regalías –  a las regiones dotadas con el recurso natural, siendo estos los fondos que permiten la explotación de este recurso natural.

En medio de tantos buenos augurios para el crecimiento del sector petrolero y consecuentemente del segmento de transporte de hidrocarburos en Colombia – que plantea crecimientos cercanos al 13% en la capacidad total de la movilización de crudo y un 27% en la capacidad total de distribución de productos –  el gran interrogante que surge es si no será la infraestructura la que se convierta en el gran cuello de botella para los flujos de abastecimientos del sector.

Pero el problema estratégico para la logística del sector petrolero en nuestro país trasciende la importante falencia en la infraestructura; es necesario avanzar en la integración, colaboración y sincronización de las cadenas de abastecimiento en las que se desenvuelven las diferentes firmas que la operan. 

Hoy en día, y con el boom de la industria en el país, se pueden encontrar miles de empresas relacionadas directa o indirectamente con el de aprovisionamiento, y/o la distribución de los diferentes materiales y productos que conforman sus flujos; pero en buena parte de los casos la preocupación de muchos directores de esas empresas (bien como proveedores o como clientes) se centra en el cumplimiento de las innumerables normas técnicas del sector, dejando de lado los factores estratégicos y de gestión de la cadena de abastecimiento, como los desarrollos colaborativos y Coo-petitivos que se tienen que generar a través de los vínculos entre los diferentes actores que participan en el suministro, por mencionar solo aquellos aspectos mas notables en los que se pueden obtener los elementos de disminución del riesgo y el incremento de competitivo, a partir de la sincronización global de la operaciones con la demanda, para garantizar el suministro a los mercados, trascendiendo incluso de la retrasada infraestructura nacional.

Rogelio Gutiérrez P.

SCM – Consulting & Advisor

(*) El Doctor Gutiérrez es Máster en Gestión de Empresas de la Universidad Ramón Llull de Barcelona y actualmente se encuentra desarrollando su tesis del Doctorado en Administración del Swiss Management Center University. Tras varios años de ocupar cargos gerenciales en Gestión de la Cadena de Abastecimiento, actualmente se desempeña como Consultor Internacional, Asesor Empresarial, Investigador y Catedrático de prestigiosas  universidades en Latinoamérica.

 

Texto destacado 1: Producir y comercializar hidrocarburos en Colombia – como en el mundo – requiere grandes despliegues logísticos que van desde la etapa de exploración hasta la colocación de los productos y derivados en el consumidor final, pero en la tipología de cada familia de productos de la refinación y tratamientos físicos químicos se establecen diferentes cadenas de suministro y cada una de ellas adquiere sus características de complejidad y necesidades de disponibilidad y disposición propias.

Texto destacado 2: Según la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (ACIPET) el costo promedio de extraer un barril de crudo en el país es de cinco dólares, pero el valor de transportarlo por carretera asciende a 15 dólares; esta es una situación que le resta competitividad al auge petrolero actual.

Foto 1: Las operaciones logísticas que se deben realizar en la mayoría de los casos dentro del sector de los hidrocarburos son bastante variables y dinámicas.

Foto 2: En Colombia el transporte de  crudo se realiza básicamente a través de oleoductos.  


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