¿Y ahora qué? Cómo afrontar épocas de crisis y transformarlas en momentos de positivismo y cambio

Nicolás Mejía Calle

 

En esta época de contingencia “más preocupante que la crisis económica, es la crisis de confianza” y por ello los empresarios tienen que asumir un liderazgo reconstructivo, mediante una comunicación directa con su equipo, donde eleve la confianza y el optimismo, pues una empresa es el resultado de un estado anímico, del entusiasmo (significa en ti Dios) y la energía vital de su gente.  

El cambio ha conllevado a la adaptación del personal de las empresas, donde el poder de un jefe quedó en un segundo plano, ya no se imparten órdenes ni se controla, se delega, se definen roles basados en resultados y se confía en la responsabilidad de cada persona, quien a su vez es autónoma para manejar su tiempo y balancearlo entre teletrabajo, estudio y hogar.

La realidad es que algunas empresas están cerrando, caso discotecas y restaurantes; esto es temporal y con seguridad abrirán de nuevo y se reactivarán, por eso la reflexión es tomar la situación como un tiempo de incapacidad y aprovecharlo para el aprendizaje. “Tener claro que el negocio no es el negocio, el negocio es lo que hace el negocio: la gente. La nómina es el 50% de los gastos y la gente el 100% de los resultados”.

Más preocupante que contagiarse del virus es contagiarse de pesimismo y negatividad, la queja es sólo un refugio para esconderse frente a la capacidad de reacción. Tenemos derecho a sentir miedo, es algo físico, pero no podemos actuar desde el miedo, lo más importante en este momento es buscar soluciones y más que reinventarse es replantear, repensar y reevaluar lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo.

Gerentes y directores, responsables de liderar las empresas, deben propiciar entornos de positivismo y creatividad, estimulando las ideas y propuestas del equipo de trabajo, clientes y proveedores, fortaleciéndose para crear nuevas estrategias y tomar decisiones para el bien común, pues hoy lo que prima no es el conocimiento, sino el carisma y el optimismo, y la única manera de reconstruir esto es a través de la gente y con la gente. “El éxito de una organización no es otra cosa que la sumatoria del éxito de cada uno de sus individuos”

El ser humano tiene la gran capacidad de adaptarse y con la nueva forma de teletrabajo estamos en un proceso de aprendizaje, donde cada persona debe tener determinación y disciplina. Hoy más que nunca adquiere gran importancia revisar muy bien el perfil de las personas que van a trabajar en las organizaciones y definir el ADN de ese perfil, que no es otra cosa que el compromiso, buscando hacer “match”: unión de lo que hace la empresa con lo que busca el candidato; esto hace que la gente trabaje con pasión, entrega y autonomía. Por eso las variables selección de perfil y proceso de reclutamiento adquieren valor frente al nuevo modelo de trabajo, porque hay que identificar quiénes tienen el ADN, el perfil y el estilo de la organización.

Adicionalmente, las empresas deben asumir una nueva forma de pensar y repensar el negocio, pues ahora más que vender, el ejercicio es retener y fidelizar los clientes y para ello hoy más que nunca hay que tener abiertos los canales de comunicación:  página web, redes sociales y potencializar los call center para atender a todos clientes potenciales que por restricciones no pueden desplazarse al lugar.

hoy surge además una gran oportunidad desde la óptica de la logística, pues todas las empresas así sean pequeñas, tendrán que incursionar en el tema de lo logística para ir a la vanguardia de las necesidades actuales y de las que vendrán, frente a temas de manipulación, comercialización y distribución de productos, horarios de entrega, entre otros, pues además de una logística externa, se requiere una interna: software o herramientas que permitan tener un control y manejo de inventarios, eficiencia, medición de tiempo, cadena de abastecimiento y suministro, entre otros. De ahí la importancia de que las empresas pequeñas se capaciten para responder a esas exigencias y demandas y ser competitivas en el mercado.

“Para ser exitoso se requiere: ser, saber, saber hacer”