El factor humano en la inteligencia artificial

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Por: Fernando Frías Trillo

Supply chain expert & Technology director

México D.F, México

En la actualidad avanzamos a pasos agigantados en términos tecnológicos, a tal grado que el 20% del plan de estudios matemáticos que enseñaban en la universidad ya no son enseñados por docentes, sino por una máquina. Para los muchachos aprender a mano ya no les agrega valor y lo que importa es cómo programar la máquina. robótica, Internet de las Cosas, vehículos autónomos y eléctricos, Impresión 3D, nanotecnología, computación en la nube, big data, entre otros.

Hoy día las máquinas aprenden y por el solo hecho de tener más datos, están en la capacidad de tomar decisiones mucho más certeras que nosotros, por lo que convierten la información de una forma más rápida al utilizar los algoritmos y programas que una persona normal no podría hacer manualmente en tan poco tiempo. Esto nos hace creer que ellas pueden controlar todo.

Y me refiero a que el uso de vectores de decisión, árboles de decisión, teoremas de Bayes, redes neuronales y algoritmos genéticos, los cuales pueden ser corridos concurrentemente en microsegundos dentro de una computadora para que nos dé una decisión, un camino a tomar, y si tenemos más confianza en lo que hace, la dejamos ir más allá. Confiamos en lo que nos dice la máquina.

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Pero no es solo eso, la máquina agrega ese resultado a su base de datos y lo considerará para la próxima ocasión. Eso es inteligencia artificial, una emulación casi perfecta de nuestra forma de pensar, aunque nosotros sí cometemos el mismo error dos o más veces.

La cadena de valor o logística de esta cadena, ¿Tiene estrategia?

Sí se ve como un juego de costos, en donde los valores del movimiento de las mercancías del punto A al punto B involucran una serie de decisiones de ¿qué?, ¿cuándo?, ¿cuánto? y ¿quién debe hacerlo?, es totalmente controlable y puede hacerlo una máquina. Eso ya no es estrategia, es simplemente una serie de cálculos matemáticos.

Sí por ahí alguien apareciese indicando que el objetivo es la rentabilidad, entonces nuevamente volveríamos al tema del cálculo numérico, olvidando que en el camino el nivel de servicio sufrirá, así como algunos clientes. Pero no importa, en ese momento estaremos cubriendo el objetivo propuesto, y claro, la recompra y el patrón de compra del consumidor también sería un tema de probabilidades que deberían de entrar en el juego. ¿Es estrategia? No, una vez más es matemática pura.

Hagamos una pausa en   el   camino. Un buen amigo piloto que tengo me comentaba que la probabilidad de que algo falle en un avión durante un vuelo es mínima, debido a la gran cantidad de revisiones y listas de verificación que deben hacerse antes de que estas máquinas cojan vuelo, por lo que prácticamente es imposible, y más hoy día, en donde las computadoras lo hacen todo.

Sin embargo, las computadoras también se equivocan, pues estas fueron construidas por los humanos y se diseñaron para cubrir ciertos escenarios, por lo que en algún momento algo puede salir mal. Recordemos el vuelo 447 de Air France o el 8501 de AirAsia; en ambos casos las computadoras fallaron y los únicos culpables fueron los pilotos. ¿Alguien culpó al programador?, ¿quién culpó al que diseñó el diagrama de decisiones?

Nadie dice nada cuando falla una computadora, ya que los responsables siempre serán los pilotos. Es un concepto interesante, pues en la inteligencia artificial sería como aceptar que la computadora por más que aprenda siempre habrá algo que la “vida saque de la chistera”.

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La inteligencia artificial está tomando la cadena de suministro

Se llama inteligencia artificial a los sistemas de cómputo que emulan y hacen lo que usualmente haría la inteligencia humana, tal y como es: percibir, hablar, tomar decisiones y traducir lenguajes.

Por el tipo de operación que hacemos en logística, la inteligencia artificial cae como anillo al dedo, pues las decisiones a tomar lo permiten. De esa manera la ventana para la automatización, programación y secuenciación se abre, dejando vislumbrar la toma de decisiones como un tema puramente matemático.

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Así, el Internet de las Cosas, los avisos o alarmas que otorga; las decisiones de qué hacer primero, qué hacer después, la computadora las toma por asalto y simplemente lo hace. Simplificar así la inteligencia artificial sería fácil, pero hay ciertos bugs, pues en la cadena de suministro no se tiene la exigencia de la aeronáutica y hay consecuencias graves.

Para la muestra un botón con algo simple, real y tangible. Cuando estoy en mi casa y me levanto, le digo a mi tableta electrónica: “Oye Siri, pon música” y de inmediato se reproduce alguna canción que anteriormente he reproducido, luego realiza una búsqueda y me da una lista de reproducción ad hoc.

Basta con decirle, “Oye Siri, pon Iron Maiden”, y hace una lista de las canciones de este artista. Incluso le digo, “Oye Siri, pon la canción Jump de Iron Maiden” y me responde: “No está” o “Tendrás que desbloquear la tableta” y lo mismo sucede con la aplicación de mensajería electrónica, solo funciona con ciertas personas.

¿Acaso piensa?, ¿Acaso es un bug? No lo sé, pero con algunas canciones clave para mí, lo hace. Imagina ahora si es que debe de tomar decisiones de transporte, de interleaving, picking por muy matemáticas que sean. Imagina que hay que tomar la decisión de qué tienda recibe la mercancía y qué tienda no… ¿Acaso no te dio un escalofrío?

Sí, hoy día nos enfrentamos a empresas que por alguna u otra razón desean automatizar sus procesos y desean ser más rápidos, y para lograrlo adquieren sistemas, equipamiento   y   tratan ahora de utilizar telemetría, IoT, etc., con la única finalidad de ser mejores, matemáticamente hablando. Pero ¿Y la estrategia? (Y conste que no hablo del tema de salario social y demás, que al final debería de ser una realidad).

Como servidor y especialista en tecnología para la cadena de suministro, soy testigo de cómo las personas dejan que las máquinas sean las que tomen las decisiones, pero siempre recomiendo que estén acotadas a un radio de acción y de alcance, puesto que trabajamos con personas y debemos suponer que con cada acción existe un mundo enorme de posibilidades.

En este momento seguramente habrá más de un lector que se preguntará por el big data, y claro, tenemos trillones de datos que podrían hacernos suponer que podemos tener la verdad absoluta y que así el “oráculo moderno” debería de minimizar el error. Pero ¿Quién usa en realidad esa cantidad de datos? Solo la inteligencia artificial, solo a ella le da tiempo y energía para procesar tanta información.

Para concluir

La inteligencia artificial es conveniente, pues es una súper computadora que tomará varios modelos matemáticos para tomar una decisión a realizar, la cual hará con base en lo que se le haya pedido realizar en conveniencia a algo.

El punto medular es que el ser humano no debe desapegarse de la decisión, la cual sigue siendo suya y aunque la máquina haya realizado mil interacciones y de la mejor opción, al final la responsabilidad es del que está a cargo.

Al final, nosotros tenemos que ser responsables. La máquina es una máquina (no piensa), solo se limita a repetir modelos matemáticos. Y si no lo crees, te invito a revisar ahora tu aplicación favorita para llegar a tiempo. ¿Acaso no has notado que a veces te manda por zonas y lugares que no debería? ¿Será acaso que te usa para completar sus datos? No lo sé, pero cuando corrijo el camino e insisto en ir por donde sé que debe ser, corrige y casualmente ahorro mucho tiempo. 

Creo que el reto más importante no está en que la inteligencia artificial entre en el juego de la logística. El principal reto es que el ser humano no se desapegue de la decisión y se haga responsable a la máquina de las decisiones. Si no, ¿Qué sucederá el día que digas? “Oye Siri, recibe primero al hijo del dueño y abre la puerta”, pero Siri te responda, “No entiendo, si quieres hazlo tú”.

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